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La Pizarra

Cómo mejorar la concentración de un futbolista joven

Por Luis Morales · 21 de julio de 2026

En los entrenamientos lo ves atento, resuelve rápido, reacciona a tiempo. Pero llega el sábado y en el minuto 20 ya está mirando la tribuna, se le escapa una marca fácil, o se queda pensando en la jugada anterior mientras el balón sigue circulando. El técnico dice "le falta concentración" y tú no sabes muy bien qué significa eso ni cómo se entrena. La buena noticia es que la concentración no es un rasgo de carácter ni algo que un niño "tiene o no tiene" — es una habilidad, y como toda habilidad, se entrena con el método correcto.

Qué es realmente la concentración

Concentrarse no es "prestar atención a todo el partido de una vez" — eso ningún cerebro, ni adulto ni infantil, puede sostenerlo 90 minutos. La concentración real funciona más como sprints cortos: el jugador enfoca su atención en lo relevante de esa jugada específica, ejecuta, y vuelve a enfocar en la siguiente. No es un bloque largo de esfuerzo constante, es una sucesión de focos breves.

Dentro de esto hay dos habilidades distintas que conviene separar, porque se entrenan distinto:

Un niño puede tener una de las dos bien entrenada y la otra no. El que "se distrae rápido y cuesta que vuelva" necesita trabajar la segunda; el que "no se da cuenta hasta que ya perdió la jugada" necesita trabajar la primera. Sirve mucho observar cuál es el patrón de tu hijo antes de elegir la herramienta.

Señales a observar

4 herramientas concretas para entrenar su concentración

1. Un foco simple para cada jugada, no para todo el partido

En vez de pedirle "concéntrate en el partido", dale algo específico y pequeño: "en esta jugada, mira dónde está tu compañero libre" o "en este córner, marca a tu hombre y nada más". Un foco concreto es manejable; "concéntrate" en general no le dice nada a un niño y termina generando más presión que claridad.

2. La respiración como punto de retorno

Cuando la atención se va —al error, al resultado, al rival que provoca— la respiración sirve como ancla para volver. Una respiración profunda y consciente entre jugadas es la señal física de "vuelvo al presente". Es una micro-herramienta que se puede usar de pie, en segundos, sin que nadie más lo note.

3. Practicar la inhibición de distractores fuera de la cancha

La capacidad de ignorar un estímulo irrelevante para quedarse en el relevante se entrena también fuera del fútbol: juegos donde tiene que responder a una cosa mientras ignora otra parecida (por ejemplo, decir el color de la tinta de una palabra que dice otro color, en vez de leer la palabra). Suena simple, pero es exactamente el mismo músculo mental que usa cuando el rival le habla para desconcentrarlo y él tiene que seguir jugando su plan.

4. Rutina corta de reseteo después del error

La concentración no se rompe por el error en sí, se rompe por cuánto tiempo se queda pensando en él. Una rutina fija y breve —una palabra, un gesto, tocarse la media— le da al cerebro la señal de "esto ya pasó, vuelvo a jugar". Cuanto más entrenada esté esa rutina, menos segundos de partido pierde rumiando la jugada anterior.

Lo que conviene que NO hagas como papá o mamá

Cuándo pedir apoyo profesional

Si la brecha entre cómo rinde en el entrenamiento y cómo rinde en el partido es grande y constante, si las distracciones aparecen siempre en el mismo momento del juego, o si notas que después de un error se "apaga" el resto del partido, vale la pena una evaluación. La concentración tiene una base medible — se puede saber con precisión si lo que le falta es notar la distracción, sostener el foco, o manejar el error — y con esa base se entrena con un plan específico, no con instrucciones generales.

En PSMILE trabajamos exactamente esto con futbolistas formativos: primero medimos con instrumentos psicométricos reales cómo es la atención de tu hijo, y después entrenamos con él las herramientas concretas para sostenerla en partido, sesión a sesión.

Si querés entender cómo está la concentración de tu hijo en cancha, el primer paso es un diagnóstico mental gratuito. Sin costo y sin compromiso: evaluamos, te entregamos su perfil, y tú decides si quieres avanzar.

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